VIAJAR EN AUTOBUS EN SRI LANKA: De Tissa a Ella

Nos levantamos a las 8:00 a.m., desayunamos y nos despedimos de la familia tan cálida dueños de J.C. Guest en Kirinda, donde nos habíamos quedado a dormir un par de noches para visitar Yala.

El hijo mayor nos llevó en tuk-tuk hasta Pannegamuwa, puesto que allí salía un bus dirección Ella sin tener que hacer parada en Wellaweya para tomar otro autobús a Ella. Nos dejó en la parada del autobús y allí nos encontramos con una familia alemana mochilera con 2 niños de 4 y 5 años y un bebé de pocos meses. Nos dijeron que solo había 3 autobuses al día que iban directos a Ella y ya habían pasado a primera hora de la mañana. Intentaron coger el tercero pero les había sido imposible subir a él puesto que iba lleno y según nos comentaron, algunos pasajeros iban colgando de las ventanas.
Mientras conversábamos, apareció un autobús destartalado tan abarrotado de gente que no cabía una mosca. No se veía a nadie colgando de las ventanas, pero si había unos cuantos que iban de pie en las escaleras de las puertas delantera y trasera. Mientras Iván y yo nos mirábamos con cara de interrogación pensando “tenemos que subir ahí?”, oímos a los alemanes decir “menos mal, en este si cabemos”. En ese momento pensé “pues como debía ir el otro autobús en el que no pudieron subir”. El revisor del autobús bajó y nos animó a subir. Cuando quisimos darnos cuenta, los alemanes ya habían subido y nuestras mochilas también. Las vimos desaparecer entre la multitud.
Para conseguir meternos en el bus, tuvimos que meter primero la cabeza y luego los hombros para ir haciendo hueco y conseguir entrar. Una vez estábamos dentro, tuve que permanecer largo rato de puntillas, el espacio era tan reducido que si bajaba los talones pisaba a la gente. Poco a poco nos fuimos acomodando hasta sentir que los 30 cm2 de espacio llegaban a ser hasta confortables. En eso, divisamos nuestras mochilas, estaban a salvo al lado del volante del conductor.
Las 2 horas que duró el viaje hasta Wellaweya, donde teníamos que coger otro bus a Ella, me entretuve observando a la gente. A mi derecha, sentada había una señora mayor desdentada que no paraba de mirarme y sonreírme contoneando la cabeza como tienen costumbre de hacer los cingaleses como gesto de aprobación.
Al otro lado una pareja de franceses sentados, me reí un rato largo con ellos. El pobre francés tenía las piernas un poco abiertas y se había colado entre ellas un pasajero. En cada frenazo que pegaba el autobús, acababa empotrado contra la entrepierna del francés y sentado en sus rodillas.
Pero lo mejor de todo era la decoración del autobús; imágenes religiosas con lucecitas y la música hindi a todo volumen a ritmo de las curvas y frenazos del bus.
Poco antes de llegar a Wellaweya, el bus paró en un pueblo para que la gente pudiese estirar las piernas y comprar algo de beber y comer.
Al llegar a Wellawaya, se acercaron varios tuk-tukeros para ofrecernos transporte hasta Ella. Decidimos seguir en bus, y esta vez, al cogerlo en la estación de autobuses, viajamos hasta Ella sentados. Y por fin llegamos a Ella. Nos alegramos de llegar sanos y salvos y nos dimos cuenta de lo que nos había gustado viajar en bus e integrarnos con los lugareños (a toro pasado…). Llevábamos 5 días en Sri Lanka y nos habíamos movido en coche y tuk tuk, y lo cierto es que viajar de esa manera te distancia de ellos.
Precio bus:
De Pannegamuwa a Wellaweya: 75 rupias por persona
De Wellawaya a Ella 90 rupias

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