SUDÁFRICA: buceo con tiburones blancos en Gansbaai

Una de las cosas que más nos apetecía hacer en Sudáfrica era meternos en una jaula en el mar y ver desde cerca al tiburón blanco. Para ello fuimos a Gansbaai, un pueblecito de pescadores y veraneo cuyo principal atractivo son las excursiones en barco para ver ballenas y bucear con tiburones.

Gansbaai se encuentra a 160 km de Cape Town (2 horas aprox). Hay numerosas agencias que organizan excursiones que incluyen transporte Cape Town-Gansbaai-Cape Town, buceo en jaula con tiburones y comida. Nuestra idea era quedarnos un par de días por la zona para avistar ballenas y bucear con tiburones por lo que fuimos directamente con el coche que habíamos alquilado en el aeropuerto de Cape Town. Una vez en Gansbaai contratamos la actividad con White Shark Projects.

El trayecto hasta el punto de inmersión dura 20-30 minutos durante los cuales hacen un briefing acerca de los tiburones. El plan era el siguiente; primero se echa en el mar aceite de pescado para atraer a los tiburones y una vez que están cerca nos metemos en la jaula. Luego se les tira una cabeza de atún atada a una cuerda y en ese momento nos dan la señal para sumergirnos y poder ver al tiburón saltando a por el atún, que nunca llega a comérselo por que cuando está a punto de engancharlo se lo quitan (de esta manera no se les acostumbra a ser alimentados por el hombre). 

Tuvimos suerte de ser un grupo pequeño, lo malo es que daba más la nota si no buceaba, y así fue, cuando dije que no lo tenía claro todos me dijeron como no iba a hacerlo con lo que había costado llegar hasta tan lejos solo para eso. Ante un razonamiento tan poco discutible, no tuve más remedio que meterme.
Lo primero que pensé al entrar en la jaula fue “no se como voy a sobrevivir a este frío con este neopreno para caribe”. La segunda cosa que se me pasó por la cabeza fue “donde está la tapa de la jaula?”, en eso vi volar la cabeza de atún y nos dieron la señal para sumergirnos. El agua estaba tan revuelta y había tan poca visibilidad que era imposible ver nada. Había pasado un pedazo tiburón alrededor de la jaula y yo ni me había enterado. A la siguiente bajada, ya más relajada, me topé con un tiburón con la boca abierta estampándose contra la jaula, la cual empezó a moverse tanto que los 4 que estábamos dentro acabamos chocándonos los unos con los otros. Después de esto me planteé salir pero decidí hacer la última, que fue la más terrorífica (al menos para mi, por que los demás estaban emocionados). El tiburón enganchó la cabeza de atún y nadie soltó la cuerda, empezó a dar coletazos en la jaula (y yo pensando “y la jaula sin tapa”) hasta que consiguió la presa. Ahí tuve bastante, me subí, me puse ropa seca abrigosa y disfruté del  espectáculo desde arriba, donde lo cierto es que impresiona mas que desde abajo, aunque claro sin tanta emoción. En total pudimos ver entre 12-14 tiburones, algunos de hasta 4 metros de largo.
La mayoría de la gente que se queda a dormir por la zona lo hace en Hermanus (a 40 km de Gansbaai), más turístico. Es famoso por su emplazamiento como lugar de avistamiento de ballenas. Si preferís quedaros en Gansbaai, donde también se puede avistar ballenas (junio a noviembre), el hotel Cliff Lodge, con bastante encanto, está bien situado para ello. Más económico; The Round House.

Y para comer, en Farando, restaurante de cocina internacional, comimos muy bien.

 
 
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2 Comments

  • Hola Valeria!
    Es una experiencia impresionante y me alegro de que te atrevieras a entrar. Ver al animalito nadar hacia la jaula, pelearse con el cebo y saltar sacando tres cuartos del cuerpo fuera del agua es brutal.
    Nosotros entramos tres veces cada uno en la jaula 🙂 De todo el barco fuimos los únicos que repetimos tanto… y porque había que irse, sino habríamos seguido entrando más!!
    Dormimos en Hermanus como dices, en el Hermanus Backpackers, un sitio muy recomendable y con una gente muy amable.

  • Puf, que valientes!!!!, pues yo a punto estuve de rajarme y entre el frío que pasé y las leches que nos metió uno de los tiburones en la jaula no repetiría ni de coña, pero he de reconocer que me alegré de hacerlo. Lo que más me impresionó fué ver desde arriba al tiburón saltando a por el cebo, aún recuerdo la imagen de la boca abierta con todas las filas de dientes afilados!!!.

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