MARRUECOS: Que ver y que hacer en Marrakech

Marrakech, apodada la “ciudad roja” por el color predominante en los edificios, es una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos. Es famosa por tener una de las plazas más animadas del mundo; la plaza Jemaa Fna, por la magia de las callejuelas de la medina, con sus palacios, zocos, restaurantes lujosos, y la mezcla de sensaciones que produce su ambiente medieval, sus olores, sabores, sonidos y gente.

Mi primer contacto con otra cultura fue a los 11 años, en un viaje a Marruecos con mi familia. El choque cultural me impacto enormemente y se me quedaron muchas cosas grabadas, entre ellas la plaza Jemaa Fna. Desde entonces he perdido la cuenta de las veces que he visitado Marrakech (tampoco quiero exagerar, pero se que han sido bastantes). No es que haya grandes cosas que hacer y que ver en Marrakech, y hay momentos en que el agotador ajetreo de la medina, la plaza y la insistencia del local en sacar algo de ti, me hacen reflexionar sobre por que me gusta tanto esta ciudad. Pero lo cierto es que no me canso de viajar a Marrakech. Es una ciudad para disfrutarla y que, para los que vivimos en España, nos permite desconectar de la rutina a muy poca distancia de casa con una visita breve.

Marrakech está dividida en dos áreas urbanas, la ciudad vieja o “medina”, y la ciudad moderna, que consta principalmente de dos barrios; Guéliz e Hivernage.
Hivernage es la zona más glamurosa, con terrazas, discotecas, y hoteles de precio medio-alto y Guéliz, zona más alejada de la medina que el Hivernage, con hoteles más económicos, centros comerciales, tiendas y restaurantes. La medina tiene el encanto de los riads, callejuelas con tiendecitas y puestos, bullicio y las principales atracciones turísticas, como los Palacios.
Cosas que se pueden hacer en Marrakech
Adentrarse por los callejones de la medina
Pasear por las calles de la medina es como si te transportasen a otra época. Las mujeres y hombres con sus chilabas, los carromatos llevados por burros cargados de mercancía, los puestos ambulantes de fruta, verdura y especias, las tiendecitas bereberes, parecen propios de un decorado de una película de Aladino.
–  Deambular por la Plaza Djemaa el Fna
Declarada Patrimonio Oral de la Humanidad por la Unesco en 2001, la plaza central de Marrakech es un símbolo de la cultura marroquí. Presenta una concentración de tradiciones culturales populares marroquíes que se expresan a través de la música, religión y arte.
Durante el día se convierte en un mercado con puestos de naranjas, frutos secos y otros productos típicos. A mediodía comienza a llenarse de personajes de lo más pintoresco; encantadores de serpientes, músicos, acróbatas, malabaristas, vendedores de agua, contadores de historias, curanderos y domadores de monos. Según va avanzando la tarde, se unen las carretas ambulantes con puestos de comida, turistas y locales hasta alcanzar todo su esplendor.
Una de las cosas que me encanta hacer en la plaza al atardecer, es subir a una de las terrazas a tomar algún refresco o té y ver como la plaza llega a su máximo apogeo.
Probar los zumos de naranja de la Plaza Jemaa Fna
Los zumos de naranja de la Plaza Jemaa Fna son exquisitos y tirados de precio. Un zumo, según el cartel que tienen todos los puestos, cuesta 4dh, aunque a mi siempre me cuestan 5dh. Como nunca tengo los 4 dh justos, les doy una moneda de 5dh pero nunca me devuelven el dírham que sobra. Dicen que soy muy exigente por que pido el zumo sin hielo, recién hecho y en vaso de plástico. Aunque he de decir que no todos los zumeros se aprovecharon que no iba a discutir por 1dh. El último día, al pedir el zumo de naranja con todas mis “exigencias”, le di una moneda de 5dh al zumero, ya sin esperar el cambio, le di las gracias y me fui. El hombre me daba mil gracias por la propina. Las gracias se las volví a dar yo por majo, por recordarme que no todos los marroquíes son así de desgastantes y por hacer que no se me quiten las ganas de seguir disfrutando de la cultura marroquí y sus gentes.

– Ir a ver los Palacios de Marrakech, la Medersa Ben Yousef y el Museo de Marrakech
Los Palacios y Medersa más importantes de Marrakech se encuentran dentro de la medina. El Museo de Marrakech y la Medersa Ben Yousef están cerca uno de otro, siendo la Medersa, la más grande de Marruecos.
Los Palacios Palais Badi, Palais Bahía y las tumbas Saadies están en la zona sur de la medina, en la kasba. 

– Visitar la Koutoubia
De arquitectura andalusí-marroquí, se construyó en el siglo XII. Sus 70 metros de altura hace que se vea desde casi cualquier parte de la ciudad. Se puede ver por fuera, pasear por los jardines y la plaza.
– Comprar, comprar y comprar 
En Marrakech se puede comprar un montón de cosas, es el paraíso de las compras. Ropa, plata, artículos de decoración, artesanía en cuero, especias y cosmética marroquí, entre otras.
Las tiendas de moda están en la zona de la Avenida Mohamed V, que lleva hasta la plaza de la libertad y sigue subiendo por la zona nueva hasta la plaza del 18 de noviembre.
La medina está llena de puestos y tiendas, al igual que el zoco, al que se puede acceder a él directamente desde la Plaza Jemaa el Fna. Las dos calles principales son Rue Semarine y Rue Mouassine. 
El zoco es un auténtico y enorme laberinto de callejuelas lleno de puestos con ropa, especias, comidas y artesanía local. Cada sección del zoco lleva el nombre del principal tipo de mercancías que ofrece o de los talleres de los artesanos (tintoreros, carpinteros, herreros, curtidores, especias, etc). La mejor hora es ir por la mañana.
 Disfrutar de un té moruno en los cafés-terrazas de la Medina
Una terraza que me encanta es la Terrasse des epices, con vistas a la plaza, el té moruno esta rico y barato, y la plaza tiene mucho encanto. Para llegar hasta allí, es un poco complicado. La primera vez llegué de casualidad, después de haber desistido el día anterior por no conseguir dar con ella. Lo más sencillo es caminando por la calle principal del zoco, y casi al llegar al final, a mano derecha sale una calle con puestos de cosmética (jabones de argán y agua de rosas) y especias que llevan hasta la plaza.
– Ir a un Hamman 
Algo que no se me había ocurrido nunca hasta este último viaje. Los hamman son baños tradicionales inspirados en el baño turco. Se suelen ofrecer tratamientos de belleza y masajes. Hay dos tipos de hamman: los populares y los dedicados al turista y al marroquí de clase alta. Los masajes suelen costar entre 15 y 25 euros.
Los más populares son los baños de la Alhambra, enfrente de las tumbas saadies.

-Paseo por los jardines de Marrakech
En la ciudad hay varios jardines que merece la pena visitar como los de la Menara, los del hotel la Mamounia, los jardines Majorelle o el Cyber Park.
Los jardines Majorelle fueron creados por el pintor francés Jacques Majorelle y su hermano Louis, aunque desde 1980 son propiedad de Yves Saint Laurent. A parte de la variedad de plantas que en él se pueden ver, como cactus, palmeras, bambú, o rosales, tiene diversos riachuelos y estanques con plantas acuáticas, pobladas de tortugas y carpas. Además tienen un pequeño museo de arte islámico, antiguo estudio de los hermanos Majorelle.
Los jardines del hotel La Mamounia son precisos, y para acceder a ellos, se puede hacer sin necesidad de alojarse en el hotel diciendo que se va a tomar un te, que no es excesivamente caro, y no ir vestido con chanclas y pantalón corto.
 

No dejes de visitar nuestra entrada sobre donde comer y dormir y como moverse en Marrakech

Y este vídeo con imágenes que grabamos en Marrakech

 

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