LAS VACAS SAGRADAS DE LA INDIA

 

“Nuestra madre, al morir, genera unos gastos de incineración. La madre vaca es igual de útil muerta que viva. Podemos hacer uso de cualquier parte de su cuerpo; carne, huesos, intestinos, cuernos y piel”. GANDHI

Desde el punto de vista de Occidente, el culto a las vacas en la India, se asume como la demostración de que en Oriente los valores espirituales están por encima de la propia vida. No se entiende por que los campesinos indios, a pesar del hambre, rehúsan comerse sus vacas.

Para el antropólogo Marvin Harris, detrás de este comportamiento aparentemente irracional, se esconde una explicación más que racional: la prohibición de matar y comer la vaca en la India se debe a que resulta más útil estando viva que muerta.

Antes del surgimiento del Estado en la India y de densas poblaciones rurales y urbanas, el ganado vacuno era sacrificado y consumido. Al aumentar la población, dejó de ser suficiente para utilizar su carne y arar la tierra. Limitando el consumo de carne y aumentando la explotación agrícola y lechera del ganado, los campesinos podrían alimentarse más. La tierra tenía que ser arada con más intensidad y como tracción animal, los bueyes, y las vacas como madres de los mismos, tuvieron que ser protegidos. Y así la religión hindú hizo hincapié en el deber sagrado de abstenerse de matar ganado vacuno o comer su carne basándose en el ahimsa (no violencia a cualquier ser vivo).

Para Harris, el caso de la vaca sagrada en la India se ajusta a la teoría general de que la carne de algunos animales se convierte en tabú cuando se vuelve muy costosa debido a cambios ecológicos.

La vaca resulta más beneficiosa estando viva que muerta por varios factores:

En primer lugar, millones de familias en la India (80% de la población) viven de la agricultura y para ello necesitan animales de tracción. Como existe un déficit de bueyes, los agricultores tienen que arar la tierra en época de monzones en situación de escasez. Si en época de hambruna, las vacas se comiesen, no habría bueyes suficientes cuando llegase la época de lluvias y se necesitase arar.

 

En segundo lugar, el estiércol de la vaca se utiliza como combustible esencial para cocinar y como fertilizante que permite 3 cosechas al año. También tiene otros usos como repelente de mosquitos al quemarlo, recubrimiento de suelos y aislamiento de viviendas.

También, la leche es una fuente de nutrientes esencial para la familia poseedora de una vaca y recientemente, en la India, se ha lanzado al mercado un refresco muy nutritivo y popular llamado “go-cola” (o vaca-cola), compuesto por hierbas medicinales y orina de vaca.

Por otro lado, no es cierto que la vaca no se use cuando se muere, ya que pueden comerla musulmanes y cristianos y la prohibición de comer vacas no incluye a las castas de los intocables, quienes comen su carne y utilizan su piel.

El coste de alimentar al ganado no es alto y no compiten con el home en los alimentos que consumen. Así Harris explica “la cruda realidad sobre la vaca sagrada consiste en que es un infatigable devorador de desperdicios”.  “La relación entre la población humana y bovina es antes que competitiva, simbiótica”.

En Estados Unidos, debido al alto nivel de consumo de carne de vaca, la casi totalidad de sus tierras está destinada a alimentar a la vacas en vez de a la población.  Para Harris, si en la India se diera un proceso de industrialización de la agricultura, la mayor parte de las familias campesinas que poseen sólo una vaca terminarían pauperizadas como inmigrantes en las grandes urbes.

Marvin Harris parte de la base de que toda práctica ritual tiene una explicación práctica y ecológica. La antropología ecológica, fundada por Julian H. Steward presta atención a las condiciones materiales de subsistencia de la gente (la tecnología, el modo de producción, el modo de reproducción, las relaciones con el medio…) y coloca en un segundo término el ámbito ideológico-simbólico. El cambio cultural se explica como una reacción adaptativa a los cambios del entorno.

Como conclusión, Marvin Harris demostró que el tabú de la vaca sagrada basado en el ahimsa, oculta un interés económico e impide que en época de hambruna, las vacas, quienes resultan más útiles vivas que muertas, sean comidas. Y lo cierto es que esta prohibición de comer vaca consigue que la India, maximizando los escasos recursos de los que disponen, se mantenga en un ecosistema con bajo consumo de energía.

 

Bibliografía

Harris, Marvin (Feb 1966): “The Cultural Ecology of India’s Sacred Cattle”, Current Antropology, Vol7, No 1.
Harris, Marvin (1980): “Vacas, cerdos, guerras y brujas”. Editorial Alianza
Harris, Marvin (1987): “Introducción a la antropología general”. Alianza Universal Textos
Martinez Veiga, Ubaldo (2010), “Historia de la Antropología”. UNED

 

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