DE PUEBLA DE SANABRIA A BRAGANZA

Puebla de Sanabria es de esos sitios que siempre tengo en mente para visitar de camino a Galicia y que luego nunca visito. Hasta el fin de semana pasado, que con la excusa de querer participar en mi primer concurso de fotografía, viajamos hasta Puebla de Sanabria con intención de ir después a Braganza y al Parque Natural de Montesinhos.
 
Puebla de Sanabria se encuentra a orillas del río Tera, en el centro del valle entre los caminos a Verín y Zamora, Braganza y La Bañeza.
Poblada en la antigüedad por celtas, suevos y visigodos, permaneció casi aislada durante los primeros siglos de la Reconquista hasta la fundación del monasterio de San Martín de Castañeda.
Uno de sus mayores atractivos es el Castillo de los Condes de Benavente, del siglo XV, situado al este del pueblo. Por la parte este da a un precipicio y por las otras partes a la villa. El Castillo está totalmente restaurado y se puede visitar su interior, donde se ubican la Biblioteca Municipal, Sala de Exposiciones y el Salón de Actos.
La villa es una preciosidad, está reconocida como Conjunto Histórico Artístico y aún conserva buena parte de las murallas que protegían la población. Las calles están empedradas y predomina la piedra en los muros, madera en tejados, puertas, ventanas y balcones y pizarra en los tejados.
El pueblo se encuentra próximo al Parque Natural del Lago de Sanabria, que fue creado para preservar la riqueza de su flora y fauna. En él se encuentra el lago glaciar más grande de la península ibérica, así como diversas lagunas, valles, cascadas y cañones.
El lago tiene varias playas de arena y piedra en las que está permitido el baño y la pesca. Desde el año 2011, se puede realizar un recorrido en el catamarán eólico-solar Helios Cousteau donde es posible ver el fondo del lago durante la travesía.
Después de visitar la villa de Puebla, el castillo y caminar por los senderos del Parque Natural vimos el atardecer en la Laguna de los peces, donde nos encontramos con un mar de nubes donde se escondía el sol.
Continuamos ruta hacia Portugal. De Puebla a Braganza se tarda 1 hora en coche (42 kilómetros). Decidimos quedarnos a dormir en pleno Parque Natural de Montesinhos, en un pueblecito llamado Rabal. Allí hay una casa rural de turismo accesible que no puedo hacer más que recomendar. Se llama Igual Habitat Rabal, tiene 3 habitaciones y todos los espacios de la casa están adaptados para personas de movilidad reducida y niños.  Otro punto a su favor es que admiten mascotas por lo que pudimos llevar a nuestro perro; Coco. También quedamos contentos con el precio; 60 euros la habitación por noche.
Fuimos a cenar a Braganza, a un restaurante frente a la plaza del castillo que se llama Tasca do Zetuga. Comimos un menu del chef y toda la comida estaba deliciosa. El licor de frutos rojos: exquisito.

Por la mañana nos levantamos y apenas había visibilidad en el pueblo de la niebla que había.

Buscando una ruta para caminar y que Coco pudiese desfogarse, dimos de repente con una matanza de dos cerdos. Los hombres y mujeres que trabajaban en ello, enseguida nos integraron, nos contaron y nos dejaron hacer fotos. El tamaño de los cerdos era espectacular, según uno de los hombres, eran cerdos biológicos por la alimentación y vida que habían llevado. 
Después de la matanza y la subida al monte para ver las vistas del Parque Natural pusimos rumbo a Braganza. La ciudad se encuentra en el Noreste Transmontano de Portugal.
Y como en Portugal se come muy bien, tengo que recomendar otro restaurante que encontramos por casualidad y que luego resulta que es uno de los más conocidos en Braganza (conviene reservar mesa). Se llama Solar Bragancano y es de lo más agradable, acogedor y con buena relación calidad-precio. Está en una zona céntrica, en la plaza de Saé.
El castillo de Braganza fue construido en el siglo XII y es Monumento Nacional de Portugal.
 
La Torre del Homenaje, de 33 metros de altura, alberga el Museo Militar de Braganza. Rodeando el castillo se puede caminar por las calles de la Ciudadela, la antigua ciudad amurallada y la muralla que la rodea.
 
Y aquí se acaba nuestro viaje a Portugal. De vuelta a Madrid paramos en Benavente para visitar la laguna de Villafáfila y el Monasterio de Moreruela.
Ah, y después de lo bien que lo pasamos el fin de semana, conseguimos el segundo y tercer premio del concurso fotográfico en la categoría “vida en el campo”. Estamos deseando disfrutar de nuestros premios y visitar la reserva biológica campanarios de azaba.

 

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